Tuesday, February 28, 2006

Hubiese dado lo que no tengo por ver amanecer cada día tus ojitos pequeños, hubiese dado lo que no poseo por sentir el roce de tu piel en mis manos, hubiera recorrido todo el mundo en busca de tu aroma para que me envolviese, hubiera destruido mis sueños sólo por ayudar a construir los tuyos, hubiera estado insomne horas y horas solo por acariciar tu vientre, hubiera atrapado el silencio para conservar todas las miradas en que me dijiste que eras mía, hubiese buscado en la oscuridad el sabor de tu piel, a tientas, a gatas, palpando como un ciego que con sus manos aprende el camino más dulce, el camino de tus caderas, de tus muslos, de tu cintura, hubiese mecido en mis brazos tu cuerpo de mujer ternura, hubiese besado sin cansarme tus pezones turgentes, hubiera hecho el amor con tus manos y mis manos, con tu sombra y mi sombra, enmarañados, entrelazadas nuestras piernas, aferrándome a la maravilla de tu sexo, no sabes cuánto te esperé, cuánto quise que tus labios cedieran a mis besos, no sabes cuántas noches no dormí pensando en tu carita triste, cuántas noches lloré escuchando una canción que me hacía doler el pecho recordando todas tu palabras, el decir que me amabas pero era más fácil mentirte a ti misma y seguir con el otro. Hubiese dado lo que no tengo por estar ahora a tu lado, riendo con tu risa, llorando con tu llanto, amando con tu infinito amor, hubiera dado lo que no poseo por desnudarte cada noche, cada mañana, por robarte un beso en la ducha, por atrapar tu cintura en la cocina, por hacerte rodar abrazada en mí en la alfombra, por conocer cada rincón de ti. Hubiese dado lo que no tengo por ser el mar que te de serenidad, por ser la brisa que refresque tu alma, por ser el fuego que avive tu pasión.
Hubiera dado lo que no tengo por escuchar de tus labios que me amas, por escuchar que estarás conmigo todo un día, un mes, un año, una vida, un sueño interminable. Hubiera dado lo que no poseo por que te enojaras conmigo para después acurrucarte a mi lado como una niña traviesa y amarte sin final.
Hubiera dado lo que no tengo porque este email fueran más que palabras, hubiera dado lo que no poseo por amarte una noche, por no sentir que me engaño a mí mismo, hubiera dado lo que nunca tendré por saber que este email no será en vano, que provocará en ti algo más que una pequeña tristeza, hubiera dado lo que no imagino por saber que con mis palabras volverás a mí como aquella tarde en el monte cuando no solté tu mano pequeña.
Hubiera dado lo que no tengo por olvidar este cansancio, por dejar de lado esta tristeza, por tener fuerzas para seguir luchando, para seguir siendo un cabeza dura que te busca, que te persigue, que trata de encontrar en tu mirada la puerta para conquistar tu alma. Hubiera dado lo que siempre añoré por tener un poco de fe, algo de fe para aferrarme, para morder para rasgar, algo de fe para no sentir que nunca podré entregarte mi amor.

Monday, February 27, 2006

Una noche oscura

Te encontré de vuelta entre mis sueños, más adulta, pero aún más niña, casi cayendo a través de la noche que no era para nada oscura, tú sabes que Santiago es un cartel publicitario que nunca apaga sus luminarias, me hablabas del norte de Ovalle, de tus piernas que no te gustaban, de las obras de teatro, de un pintor que viajaba por Chile, de la guarida en que reposamos juntos, de lo agradable que era conversar contigo, encontrar en medio de la U, y abrazarte sin tener razón alguna. Uno no debería arrepentirse de lo que hizo, no por lo menos, por que eso significaría tal vez ser maduro, confiable, pero me arrepiento, me reconozco inmaduro, reconozco la melancolía de esperarte en cualquier esquina, de pasar arriba de una micro por Estación Central y mirar hacia el planetario, sabiendo que no estarás caminando por allí. En los últimos años he dejado los poemas, prefiero pensar eso a pensar que ellos me han dejado amí, siempre me salían tan prosisticos, tan parecidos al reino de Borges, con su sinsentido de darle congruencia a los sentimientos que deberían no tenerlo.
Bueno tu sabes que mi camino no es para nada recto, sino más bien una ladera en la que puedo caer cualquier día.

Saturday, February 25, 2006

Hola josie, tal vez soy una persona que no recuerdas, un llanto en el forestal, un escribir cuentos para el consurso de santiago en cien palabras, leernos en una plaza del barrio brasil y nunca enviarlos a esos criticos que no sabrían porque la incongruencia es la madre de un postre vegetariano. Sólo tú y yo conocemos que cuando chicas escribías como Cortázar, querías para no ser tu misma, para ser más que una masa sin nadie a tu lado, las circunstancias dirás, tal vez el olvido, un poema que nadie arranca un entretecho sin sangre, un bar chile en que se cierra la puerta y puedo palpar tus pechos, no sé es tanto lo que necesito tanto lo que recuerdo, y tanta la seguridad de haber sido olvidado.